jueves, 10 de enero de 2013

EJERCIENDO LA CIUDADANIA DEL REINO DE DIOS

Los cristianos tenemos una doble, y a veces, hasta múltiple ciudadanía:

1.    La del País o Nación terrenal en donde Dios nos ha bendecido en nacer, la que, por distintas circunstancias, hemos adoptado o adquirido de otros País o Reinos de éste Mundo que nos ha acogido.

2.    Y la más importante, la ciudadanía del Reino Celestial que adquirimos al momento de aceptar y confesar a nuestro Señor Jesús como nuestro Salvador y Dios, convirtiéndonos así en parte del Pueblo del Reino más grande y perpetuo, cuyo Territorio es nada más y nada menos que el “Universo infinito”; sus recursos y riquezas son: “todo lo que existe”; Su Leyes nos han sido dadas a través de las Sagradas Escrituras, o sea La Biblia; Su Ejercito no hay quien lo pueda resistir, y cuyo Rey perpetuo es omnipotente, omnipresente, omnisciente, omnisapiente, pero sobre todo es “Justo”, y es el mismísimo Hijo de Dios, “Jesús de Nazaret o Jesús el Cristo”, y su Gobierno no tiene fin! (2 de Samuel 23: 2 al 5; Mateo 6:9 al 10; 1 de Pedro 2: 9 al 10; Romanos: 9 completo y 11 completo; Filipenses 3:20) nos confirman la existencia del Reino de Dios y la adquisición de su ciudadanía, pero también nos describe y menciona parte de las obligaciones que implica esa ciudadanía, ya que, igual que en la tierra, en el Reino de Dios hay derechos y obligaciones!

Muchas personas desean adquirir ciudadanías de otros Países o Reinos ya que los derechos sociales, económicos y/o políticos son sumamente ventajosos, pero no saben que la más ventajosa y mejor en todas las áreas, ¡es la del Reino de Dios! Los derechos que se adquieren con ésta ciudadanía son invaluables en el área económica nos concede el derecho a ser prósperos en todo lo que nuestras manos toquen o nuestros pies pisen; En lo familiar que nuestros conyugues y descendencia sea de bendición y que nunca les faltará nada porque nuestro Rey es el proveedor de todo; Nuestra seguridad está garantizada porque El mismo Rey y Dios nos esconde en lo más secreto de su presencia de toda conspiración del hombre y nos pone en su tabernáculo lejos de toda contención de lenguas; En lo Social nos hace cabeza y no cola, nos convierte en luz, en más que vencedores en todo y nos hace vivir confiadamente, en paz y reposando en El! El problema es que muchísimas personas, e incluso muchos cristianos, no saben o no están conscientes de la existencia de esta ciudadanía y no la adquieren o no reclaman todos los derechos y ventajas que esta implica!

Igualmente, el Gobierno de este Reino contiene reglas u obligaciones y tiene una estructura de organización y/o administración, que podemos estudiar en Efesios 1:17 al 23 y 4:11; 1 de Timoteo 3: 1 al 13; 4: 6 al 16 y 5; Colosenses 4:1; Romanos 12:1 al 21 y Romanos 13 completo.

Igualmente Cada País o Nación posee un Registro Civil en donde se inscribe a cada persona para acreditar su existencia y su ciudadanía y todos los hechos de esta, desde su nacimiento, ascendencia, estado civil, hasta su muerte; igualmente en el Reino de Dios hay un Registro que es llevado en el “libro de la vida”, en el que estamos inscritos los ciudadanos del Reino de Dios y nuestros hechos, cuya existencia nos lo revela, confirma y describe la Biblia en: Daniel 12:1; Filipenses 4:3; Apocalipsis 3:5, 21:27 y 22:19; Salmos 40:7 y 8; 139:16.

Es importante estar conscientes y saber que, Igualmente en el Reino de Dios como en cualquier Reino terrenal, debemos reclamar y ejercitar nuestros derechos ciudadanos, pero con la diferencia que en el Reino de Dios no se hace a través de manifestaciones, marchas de protesta o cartas dirigidas a los Gobernantes o Legisladores, si no que aquí se reclaman a través de la Confesión y la Oración, declarando y reclamando como nuestras todas las promesas de Paz, prosperidad, salud, gozo, victoria, bienestar, seguridad, vida eterna, etc. que se encuentran registradas en la Constitución del Reino de Dios que son Las Sagradas Escrituras, o la Biblia, que contiene la Palabra de Dios y sus Promesas, porque solo los ciudadanos del Reino de Dios pueden reclamar estos “Derechos” y ser beneficiados por estas “Promesas”, porque no puede venir un ciudadano de otro Pueblo o Reino (extranjero) a reclamar los Derechos y Garantías inherentes solo a los Ciudadanos!

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